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Nuestro Padre Jesús del Amor

Escrito por Cofradía Santiago. Publicado en Imagenes Cofradía Apóstol Santiago

La devoción y el fervor creados entorno a las dos nuevas advocaciones fomentadas por la Cofradía, sobre todo en la relativa a la Madre de Dios, animó a los rectores de aquélla a hacer un último esfuerzo por completarlas con una nueva imagen. Faltaba la de un Cristo que fuese el que trasmitiese la gloria de la resurrección, acompañando a su Santísima Madre la Virgen en ese mensaje de esperanza tras su pasión y muerte, en la procesión del Sábado Santo previa a la celebración de la vigilia pascual. De esta forma se podría terminar con la tradicional idea de la Semana Santa, sobre todo en Bilbao, por la que era costumbre acabarla con la muerte de Cristo, imagen de Cristo Yacente, sustituyéndola por su resurrección venciendo a esa muerte, imagen de Cristo Triunfante, recogiéndose así el anuncio del Concilio Vaticano II, que señala que la muerte no tiene sentido sin la resurrección.

Santísimo Cristo del Perdón

Escrito por Cofradía Santiago. Publicado en Imagenes Cofradía Apóstol Santiago

 

Continuando con esta nueva política de adquisición de nuevas imágenes, coincidió que a finales del año 1991 siendo párroco de San José de la Montaña el Padre José Miguel Rodríguez de las Cuevas se ofreció a la Cofradía una talla de un Cristo con la cruz a cuestas propiedad de la comunidad agustiniana que se encontraba en la provincia de Zamora, concretamente en el pueblo de Valencia de Don Juan. Esta obra anónima de la escuela valenciana, pero no por ello carente de valor artístico, pues data ni más ni menos que del siglo XVII, podía representar seguir incrementando el patrimonio de la Cofradía.

María Santísima de la Esperanza

Escrito por Cofradía Santiago. Publicado en Imagenes Cofradía Apóstol Santiago

En una reunión de la Junta directiva celebrada el 21 de enero del año 1.991, se acordó realizar la primera de estas esculturas. Para ello hubo que decidir previamente cual de las posibles imágenes se materializaba en primer lugar, siendo unánime el sentir de que debía ser la de la virgen bajo la advocación de Esperanza, teniendo en cuenta no sólo que su procesión iba a ser la de la esperanza, sino también el sentimiento que se quería trasmitir al pueblo de Bilbao tras la muerte de Señor no sólo desde el punto de vista estrictamente religioso, sino también desde uno eminentemente social, pues que duda cabe que cualquier esfuerzo por abrir vías de esperanza e ilusión en nuestra sociedad era necesario y contribuiría a conseguir la unidad y paz entre los hermanos.

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