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Jueves Santo - 2015

Escrito por Cofradía Santiago. Publicado en Reflexiones Diarias

Día grande para la Iglesia, día grande para nosotros.Día en que conmemoramos finálmente tres acontecimientos de primera magnitud para nuestra vida cristiana:

 

1ª LA ENTREGA DEL TESTAMENTO DE JESÚS:


Todo comienza con el "lavatorio de los pies a los discipulos; al terminal les dice: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el Maestro y el Señor>>, y decís bien porque lo soy. Pues sí yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros". (Jn 13, 12-14) Nos está diciendo, a través de ello, que la vida es servicio y que ahí está su grandeza y su valor. S. Agustín nos dice que "servir a Dios, y por Él al prójimo, es reinar".

 

Con el lavatorio de los pies, y su mensaje, Jesús nos entrega su Testamento, el MANDAMIENTO NUEVO DEL AMOR " Os doy un Mandamiento Nuevo, que os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos" (Jn 13, 34-35)

2ª LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA:

 

Más entrega de Jesús por nosotros, imposible. Se hace alimento y se nos entrega como fuerza de nuestra debilidad. Nunca daremos gracias suficientes por tamaño regalo. Por eso, ningún creyente debería dejar de celebrar en este día "La cena del Señor", la Eucaristía, la "acción de gracias" por antonomasia. Se nos entrega con toda su humanidad y toda su divinidad, para que podamos lo que por nosotros solos no podemos y luego, se queda en el Sagrario, silencioso, humilde y fiel, pero real.

 

3ª LA INSTITUCIÓN DEL SACERDOCIO MINISTERIAL:

Con las palabras finales de la Consagración ("Haced esto en conmemoración mía") instituye el Sacerdocio Ministerial. Día para darle gracias a Jesús por este nuevo regalo, regalo tan grande para la Iglesia. Sin Sacerdocio, como sin Jesús no hay Iglesia.

Los Sacerdotes son hombres como nosotros, de nuestra misma raza. Y, como nosotros, con una madre y un padre. Pero, desde la imposición de manos del Obispo, el día de su Ordenación Sacerdota, cuando actuar como ministros, actúan "in Persona Christi" "en la Persona de Cristo".

Al mismo tiempo que le damos gracias al Señor, le pedimos, con mucha fe y confianza, que nos diga regalando buenas vocaciones para la Iglesia, en general, y para la Diócesis, en particular. Y también rezamos por nuestros sacerdotes.

Luis Casado OSA

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